Diez paisajes fabulosos para el otoño

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13Oct

Diez paisajes fabulosos para el otoño

El otoño trae consigo unas temperaturas más frescas, aunque sin excesivo frío, y el inicio de un baile de colores en las copas de los árboles y el alfombrado de los bosques que hace que esta estación del año sea sencillamente espectacular para andar por hayedos y valles disfrutando de la naturaleza.

Curso del río Gallego cerca de Hervás, en el valle del Ambroz (Cáceres). / EDUARDO ESTELLEZ (ISTOCK)

 

CÁCERES

Montañas de más de 2.000 metros con zonas de vega y dehesa, agua, gargantas, ríos. El Valle del Ambroz, al norte de la provincia de Cáceres, saludó a la nueva estación con una ruta senderista, y ha preparado una completa programación de su Otoño mágico que este año lleva por lema Emociones Compartidas e incluye senderismo, visitas guiadas, raid de aventuras, actividades para niños, una carrera y una marcha en bicicleta de montaña.

 

NAVARRA

Viajar hasta el Pirineo occidental navarro y sumergirse en la Selva de Irati en otoño es participar en un baile de rojos, naranjas, amarillos, marrones, más el verde inmutable de los abetos y el musgo. Las algo más de 17.000 hectáreas del segundo hayedo-abetal más extenso y mejor conservado de Europa tras la Selva Negra alemana reciben al visitante con alfombra de hojas y profusión de hongos y setas, cuya recogida está regulada (existen permisos diarios y de temporada).

 

LEÓN

Este hayedo centenario en Ciñera de Gordón, en la Montaña Central Leonesa, se llevó el premio al Bosque Mejor Cuidado de España en 2007, otorgado por la organización Bosques sin Fronteras en colaboración con la Fundación Biodiversidad. Aquí vive Fagus, una haya con más de 500 años de antigüedad cuyas hojas, como las del resto de sus compañeras, amarillean cada otoño.Recorrer este bosque de cuento (unos 10 kilómetros ida y vuelta) es recrear la ruta que hacían los mineros que vivían en Villar del Río para llegar a las minas de carbón de Ciñera.

Llega la vendimia y algunas bodegas permiten a los visitantes a La Riojaparticipar en ella, pisar la uva, almorzar en un guardaviñas (edificación de piedra que servía de refugio para los agricultores en caso de mal tiempo), incluso elaborar su propio mosto. Y a continuación, quedarse a contemplar la explosión de rojos, ocres, naranjas y amarillos con la que los viñedos despiden la temporada. Hasta el año siguiente.

 

ASTURIAS

Primero son las hojas de las hayas las que cambian de color; les siguen las de los abedules; y, a continuación, las de los robles. Este espectáculo otoñal en tres actos tiene lugar en la reserva natural integral de Muniellos, en el suroccidente de Asturias, entre los concejos de Cangas del Narcea e Ibias. El mayor robledal de España, y uno de los mejor conservados de Europa, tiene las visitas restringidas a un máximo de 20 excursionistas al día; han de ser autorizadas por la Consejería de Medio Ambiente del Principado.

 

SEGOVIA

Chopos, sauces, olmos, tilos, castaños de Indias, carpes, fresnos, arces, secuoyas gigantes, robles, mostajos, cerezos silvestres, maíllo, bardagueras, helechos, endrinos, rosales silvestres, madreselvas... El otoño es, junto con la primavera, el mejor momento del año para visitar los jardines del Palacio de la Granja de San Ildefonso, en el Real Sitio de San Ildefonso, Segovia. En total, 146 hectáreas trufadas de 26 fuentes monumentales, que constituyen uno de los mejores ejemplos del diseño de jardines de la Europa del XVIII.

 

GUADALAJARA

El que se presenta como hayedo más meridional de Europa, el de la Tejera Negra, se integra dentro del parque natural de la Sierra Norte de Guadalajara. Se alza entre dos valles flanqueados por crestas rocosas, alimentado por los ríos Lillas y Zarzas, que nacen en el glaciar La Buitrera. En otoño, las hojas ocres que caen al suelo se entremezclan con el musgo verde, y con el boletus edulis, además de otras setas. Dos rutas circulares lo recorren, la senda del Robledal y la senda de Carretas, más una tercera, señalizada para bicicletas, que llega al río Zarzas.

 

BARCELONA Y GIRONA

Imaginemos que el macizo del Montseny, a 50 kilómetros de Barcelona, es un edificio, colonizado por distintos hábitats superpuestos a modo de pisos conforme van ganando en altura. Ecosistemas mediterráneos en las primeras plantas (encinares, alcornocales, pinares), encinar montañero y robledales en las centrales, ambientes centroeuropeos por encima de los 1.000 metros, con hayas y abetos. Vegetación de ribera en el fondo de los valles, matorrales y prados en las cumbres. La enorme diversidad paisajística delparque patural del Montseny, Reserva de la biosfera, dibuja una espectacular paleta cromática durante el otoño.

 

ÁLAVA Y BIZKAIA

En sus algo más de 20.000 hectáreas, dominadas por la cumbre Gorbeia, abundan las hayas, robledales, alisos, sauces, fresnos y álamos. El parque patural de Gorbeia, entre Álava y Bizkaia, es el más grande del País Vasco. Especialmente recomendable en otoño es el pequeño hayedo de Otzarreta, y, si la estación se presenta lluviosa, la cascada de Goiuri, en la parte alavesa: un gran salto de agua (de 105 metros) en un río pequeño.

 

HUESCA

El exuberante bosque mixto de hayas, robles, serbales, abedules, mostajos o arces que habita el parque nacional de Ordesa y Monte Perdido, en Huesca, con sus cuatro valles de origen glaciar (Ordesa, Pineta, Escuaín y Añisclo), presenta una de las postales otoñales más coloridas de España. Aunque es recomendable esperar a finales de octubre para vivirla en todo su esplendor. La web Ordesa.com ha convocado un concurso fotográfico, Ordesa en otoño, que anima a retratar el momento.